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Reina Regente Celeste
Nisut 002

Celeste de Anar con los atributos de una Reina Regente telt

Regente del Reino de la Vida

1284-1305 D.A.

Predecesor: Triunvirato de Regencia

Sucesor: El Divino Rey Celer I (Rgencia disuelta)

1332-1536 D.A.

Predecesor: El Divino Rey Celer I (como monarca de la Confederación)

Sucesor: El Divino Rey Alek I (Regencia disuelta)

Planeta natal: Anar
Especie: Midgardiana (variante Eneira)
Fecha de nacimiento: 3 de Marzo del año 1252 D.A. (Anar)
Fecha de defunción: 25 de Enero del año 1554 D.A. (Eyrro)
Sexo: Femenino
Altura: 2,09 metros
Color de pelo: Rubio anaranjado
Color de ojos: azulones
Genes de otras especies: Desconocido
Padres: Reina Zreya XI de Anar y Jan Hákon de Silar
Clan: Freyrin
Atributo: Ninguno
Consortes: Rey Yai-Teng IV de los telts 
Hijos: Divino Rey Celer I, y se especula que también fue madre del Rey Consorte Hákon de Anar
Herman@s: Rey Khyan I de Anar
Personaje de la historia: Personaje histórico

Otros nombres:

- Majestad

- Alteza real

- La Regente

Titulos:

- Princesa de Anar

- Consorte real

- Reina Consorte de la Vida

- Reina Viuda

- Reina Madre

- Regente de la Confederación

-Reina de Anar

- Reina Celestial (titulo póstumo)

Descripcion política
Reina Regente de la Confederación Telt
Eras: Dorada, La Tormentosa Pretensión y La Paz Universal
Bajo su poder: Como Reina Regente presidía el Gran consejo de la Vida, y durante sus frecuentes periodos como Regente única, ostentó el resto de los poderes correspondientes al Rey telt dentro del espacio de la Confederación, trabajando intensivamente como administradora suprema, desde el Mundo-Trono de Yarón, de toda la compleja burocracia de la Confederación.

Es un personaje ficcticio del universo Spore, vivió hace 800 años y fue la Reina Consorte del Rey de los Telts Yai-Teng IV y la progenitor secundaria del sucesor de este, el Divino Rey Celer I, pero Celeste ha pasado más a la historia por el heroico legado del gobierno que presidió como Regente durante la minoria de edad del Rey Celer, un periodo que coincidio con una de las mayores crisis que han vivido los telts desde su ascenso oficial al Estadio espacial, protagonizdo por una invasión a gran escala del Cumulo que obligó a la Corte Real a evacuar Yarón y lidiar con una crisis interna. Durante los años de esta antigua crisis Celeste logró dar la vuelta a la guerra, convirtiendo una derrota segura en una aplastante victoria de los Telts sobre los invasores Midgardianos-Nikerios, logrando fortalecer al Reino de la Vida en torno a su figura y la de su hijo, que quedaron en la memoria de los telts como grandes heroes de guerra, y fundadores de la Confederación de la Vida, como un único Estado espacial que unió a todos los Estados espaciales del Cumulo de Cygnus X bajo la autoridad política de la Corona Telt.

Por su eficiente labor para dirigir y estabilizar el gobierno del Reino durante algunos de los años más dificiles de la historia telt, Celeste ha sido considerada una de las gobernantes no telt más dotadas y habiles que la Confederación ha tenido, lo que ha concedido un gran prestigio al pequeño pueblo Eneiro al que pertenecía, que actualmenente vive semindependientemente dentro de las fronteras de la Confederación.

Historia

Infancia y adolescencia en Anar:

Celeste nació como hija primogenita de la gran Reina Zreya XI de Anar, la líder de los poderosos clanes midgardianos orientales espaciales, que más de un milenio atrás habían entrado en el Cumulo de Cygnus X y se habían asentado en forma de varios Janatos (dominios estelares Midgardianos) por los deshabitados sistemas de la frontera nororiental del Cumulo.

Para cuando Celeste nació, Zreya ya cumplía varias décadas de explendoroso reinado en el que había conseguido unificar los tres principales Janatos midgardianos de la zona en un solo reino de grandes dimensiones con capital en el montañoso planeta de Anar, cuya ciudad capital también debe su urbanismo actual a esta Reina al ampliarla hasta sus dimensiones actuales cubriendo toda la nivelada cima de una gran montaña sagrada. La propia Celeste fue fruto de la explendorosa política belicoso-diplomatica expansionista de su madre, al nacer del matrimonio de esta con el Jan Hákon de Silar, caudillo midgardiano a quien había derrotado primero militarmente durante la guerra de unificación de los tres reinos, y con quien después se había casado para afianzar esta misma unificación, al igual que había hecho con otros lideres territoriales.

Pese a la poligamia practicada por los reyes de Anar, Celeste y su hermanastro Khyan (hijo de Zreya y de un noble eneiro de la capital), fueron los únicos hijos que Zreya tuvo y a los que crió en el antiguo Palacio de Anar, años en el que los ambos hermanos desarrollaron un estrecho vinculo de por vida, por lo que cuando Zreya enfermó prematuramente de muerte, siendo sus dos hijos aún menores de edad, dictó en su testamento que cuando alcanzasen la edad apropiada ambos heredarían la corona unificada de Anar y se casarían en matrimonio para evitar el surgimiento de posibles ramas fraticidas de la dinastía, hasta entonces el gobierno estaría dirigido por una cooregencia de los dos padres viudos de sus hijos.

De esta manera tras la muerte de su madre la pequeña Celeste continuó criandose en Palacio junto a su hermano pequeño, cuyo fuerte vinculo se reforzó, no siendo así el caso de los padres de ambos, los cuales a lo largo de los años siguientes de gobierno conjunto vieron profundizarse sus diferencias y acabaron por enfrentarse violentamente, cuando Thyr (el padre de Khyan) impulsó un golpe de estado por el que trató de apresar a Hákon, el cual logró huir al espacio y reunirse con su clan en su Silar natal, sólo para morir pocos meses después en batalla tras impulsar una rebelión en dicho antiguo Janato contra su enemigo de la capital, quien le derrotó gracias a una alianza con otra reciente variante midgardiana tecnológicamente más avanzada, venida por las mismas rutas trans-curvatura del norte del Cumulo que ellos, y con quien Thyr logró derrotar a la flota de Hakon y dividirse el antiguo territorio estelar de Silar.

A partir de este momento la posición de la preadolescente Celeste en palacio se complicó, en las primeras fases del conflicto su padrastro únicamente la mantuvo bajo mayor vigilancia para evitar que agentes de su padre pudieran llevarla a Silar, no cambiando por lo demás su estilo de vida. Sin embargo tras la derrota de su padre, y la masacre que Thyr protagonizó sobre el antiguo clan midgardiano de Silar (hecho que Celeste jamas le perdonaría), Thyr restringió cada vez más las libertades de la pequeña princesa hasta encerrarla practicamente bajo arresto domiciliario en sus aposentos, intensificandose su paranoia cuando pocos años después de la revuelta de Silar algunos supervivientes Silianos atentaron en la capital y trataron de llegar hasta la princesa.

Una vez se aproximaba el decimosexto cumpleaños de Celeste muchos fueron los criticos al gobierno de Thyr que protestaron exigiendo que este disolviese ya la regencia y cumpliense los terminos del testamento de la Reina Zreya, pero Thyr respondió a estas protestas utilizando la fuerza bruta y un manifiesto político en el que rechazaba a Celeste como heredera de su madre, convirtiendo al príncipe Khyan en el heredero único y universal del Reino Eneiro, el único ante el que disolvería la regencia cuando lo considerase preparado para reinar. Muchos pensaron que Thyr buscó con este atropello que Celeste se rebelara contra él para poder tener entonces la legitimidad para juzgarla y acabar así con la última heredera del clan Siliano, pero la joven princesa mostró ya entonces, a diferencia de su padre, una envidiable moderación y diplomacia, pidiendo públicamente serenidad a sus partidarios de la capital y aceptando respetuosamente el manifiesto de su padrastro. Esta actitud hizo que aumentase su popularidad entre los ciudadanos eneiros y que el preocupado Regente no supiese que hacer con ella, temiendo que pese a su aparente fidelidad pudiese en cualquier momento convertirse en la líder de una oposición política a su gobierno estrechó su vigilancia sobre ella y terminó por ingresarla como acolito en uno de los fastuosos templos que había mandado construir por toda la monumental capital del planeta, donde Celeste no tomó los habitos, pero si vivió los dos últimos años de su adolescencia entre agradables sacerdotisas que le dieron una importante formación academica gracias a la importante biblioteca que poseía aquel templo.

El enclaustrado destino de Celeste cambió repentinamente cuando dos años después una importante delegación telt visitó el planeta, Telts y Eneiros mantenían una muy buena relación desde hacia siglos, uniendoles para entonces fuertes lazos comerciales y culturales, a pesar de sus diferencias políticas, los eneiros veían Yarón como un rico epicentro cultural de todo el Cumulo, que la propia Reina Zreya había visitado varias veces en vida, y su militar monarquía había reconocido al Divino Rey Telt como líder religioso superior en autoridad sagrada, pero no política, a ellos, al ser patriarca de la religión naturalista telt, la cual tras sincretizarse con el panteón asgardiano, se había hecho muy popular entre los reinos orientales midgardianos del Cumulo.

Thyr desaba ante todo complacer a la delegación y mejorar su precaria situación política mediante una más fuerte alianza con Yarón que mejorase el comercio, para ello organizó diversas actividades en honor a la delegación, entre ellas una importante ceremonia religiosa en la que estuvo presente una joven y ya adulta Celeste, que participó junto a las sacerdotisas del templo en el que vivía. Su bella visión causo gran fascinación entre los embajadores telts, que inmediatamente vieron mucho de la difunta Zreya en ella, por lo que pidieron entrevistarse con ella en privado, a lo que Thyr no se atrevió a negarse. Durante las conversaciones privadas Celeste no pudo estar más interesada en el Reino Telt de lo que los representantes de este parecieron estarlo en ella, Celeste se ganó la admiración de los Telts haiendo gala de unas dotes diplomaticas y modales muy admirados por esta especie, al a vez que aprovecho este contacto para hacer importantes descubrimientos sobre el Reino Telt que llamaron su atención, como la reciente inactividad política de su nuevo monarca que estaba debilitando a los telts de cara al exterior. Cuando la conversación privada terminó, Celeste y los embajadores presentaron una propuesta a Thyr, en la que le informaron que el recientemente coronado Divino Rey Yaiteng IV había solicitado la presencia en Yarón de regios embajadores de los imperios espaciales aliados del Cumulo, y querían que Celeste fuera la embajadora que representase a Anar. Ante aquella propuesta Thyr inicialmente se asustó y se negó tajantemente, al temer que Celeste buscase ayuda militar en el muy superior Reino Telt para derrocarle, sin embargo ese mismo día la carismatica Celeste consiguió hacerle cambiar de opinión al presentrle una humilde y jurada declaración por la que si le permitia ir como embajadora a Yarón ella reunciaría públicamente a cualquier pretensión al trono Eneiro y prometería acatar el Manifiesto de Thyr, este más tranquilo después de que Celeste hiciera realidad este juramento ante gran parte del pueblo eneiro reunido en la capital, aceptó su marcha a Yarón junto a los embajadores telts, pudiendo al menos antes despedirse de su muy querido hermano adolescente, a quien juró que volvería a verle cuando fuese Rey de Anar.

Juventud en Yarón, de embajadora a Reina consorte: 

El largo viaje de Anar a Yarón fue para Celeste su primera experiencia fuera de su sistema natal, pero nada en ella evidenció preocupación o miedo, se mostró en todo momento muy segura y conforme con su destino, a pesar de lo dificil que le resultó integrarse a todos los elementos de la cultura telt durante sus primeros años en Yarón. Tras aterrizar en el planeta de origén Telt, Celeste fue llevada al monumental complejo del Sagrado Palacio de la Ciudad del Cosmos, por entonces una sobrepoblada y recargada metrópolis de árboles-morada pintados construida sobre una cuenca fluvial del frondoso planeta, junto a Celeste vinieron para quedarse a vivir en el palacio otros muchos embajadores alienigenas de otros Imperios, quienes atraidos por las grandiosas muestras de riqueza y poder del Palacio trataron desesperadamente de que el Rey de la Vida concediese su favor y ayuda a sus Imperios, pero Celeste fue más serena y observadora que la mayoría de los embajadores, apreció el complejo protocolo por el que los Telts escalaban puestos en la política, así como la dificil situación en la que se encontraba en aquellos momentos la Corte Telt, dividida entre el joven e impetuoso Rey Yai-Teng IV rodeado de un intimo circulo de amgios aduladores, y el padre secundario de este, el anciano Divino Rey Qaydang I, quien trataba de mantener una posición política fuerte y de evitar que las irresponsabilidades de su hijo y sus amigos pusieran en peligro el Reino. 

Más compatible con la posición del viejo Rey Qaydang, Celeste buscó ganarse su apoyo, pero sin enemistarse con Yaiteng, gracias a sus cuidadosos modales consiguió granjearse la simpatia de ambos y actuar como un nexo que limase la enemistad entre padre e hijo, también fue habil creando una numerosa red de aliados entre algunas personalidades del Palacio, desarrollando durante aquellos años una sincera amistad para toda la vida con un joven noble Telt hijo de un Maestro-sirviente de Palacio e intimo aliado del Rey Qaydang (y según las malas lenguas hijo secundario del propio Rey Haidan) el joven Maestro Yohwan.

Estas buenas relaciones que se granjeó, así como su don para desenvolverse en el complejo protocolo y Carrera arístocratica telt, permitieron a Celeste sobresalir durante sus primeros años en Yarón entre la mayoría de los embajadores y ser elegida entre aquellos ilustres miembros de la Corte con los que el Divino Rey Yaiteng quiso prometerse para que entrasen a formar parte de la Familia Real con el rango de Consortes, rango al que también accedió el amgio de Celeste, Yohwan, quien con su don artistico y amabilidad se había ganado el afecto del Rey. El anciano Qaydang se mostró muy complacido con esta decisión de su hijo, y buscó promocionar a Celeste entre los demás Consortes al considerar que si su hijo no mejoraba sus dotes políticos, Celeste podría serle de gran ayuda para encaminar su reinado, una idea muy apreciada por Celeste, cuyo objetivo erá convertirse en una asesora de confianza de la Corona, para hacer más poderoso así al Reino telt y a su nueva familia. Pero Yaiteng se negó durante años a que sus Consortes influyeran en su política interior, asunto en el que seguía compartiendo opinión únicamente con su circulo de intimos amigos.

A Celeste le llevó varios años más conseguir que el Rey de la Vida confiase suficiente en ella, al menos para que aceptara pasar más tiempo juntos y escuchase algunos de sus consejos políticos, tiempo que al menos le permitió reforzar su posición en la Corte frente a algunos otros envidiosos Consortes que trataron de sabotear su estatus, pero fracasaron y fueron expulsados del rango de Consorte por el Rey al descubrir sus mlas practicas. Hasta que finalmente 14 años después de haber venido a Yarón Celeste logró ser reconocida en un estatus superior, en parte gracias a quienes conjuraron contra ella, ambos Reyes de la Vida vieron con buenos ojos conceder a los cuatro Consortes que mayor moralidad y cualidades habían demostrados, un estatus superior dentro de la familia del Rey, para que pudiesen organizar a los demás Consortes y evitar conjuras como las vistas, siendo Celeste una de estos cuatro Consortes que fue elevado al rango elitista de Consorte Real. Pocos meses después de este ascenso la situación de Celeste mejoro aún más, cuando tras pasar bastante tiempo con el Rey este consiguió quedarse embarazado de una larva Telt que heredó el sello del atributo Bios, siendo Celeste el padre secundario y artifice de este nuevo Príncipe Real llamado Celer.

Yaiteng IV era un rey con poderes bastante inestables y un estado depresivo cronico que le dificultaba mucho el entablar Conexiones armónicas, necesarias para la procreación de su especie, por lo que cuando Celeste consiguió no solo ejecutar una estable Conexión armónica con el Rey, sino hacer que de esta quedase embarazado de un Principe Real, fue tomada casí como la héronia que había salvado la dinastía Ying de una extinción casi inminente, y por ello tras el nacimiento de la larva fue coronada por el muy orgulloso Yaiteng IV como Reina Consorte de la Vida, la primera en muchos siglos, y la primera no telt en muchos mas en acceder a dicho estatus, convirtiendose entonces en la tercera persona más sagrada del Reino Telt, solo por detras de su marido y su suegro, aunque sus poderes políticos seguían siendo muy inferiores a los de estos. Celeste hizo gala por vez primera de este poder cuando pocos meses después de su coronación, durante la ceremonia de nombramiento de su hijo como Príncipe Heredero, su padrastro el Regente Thyr visitó por primera vez Yarón y Celeste tuvo por primera vez el valor para enfrentarse a él tras descubrir que tras aquellos 15 años Thyr lejos de disolver la regencia como había prometido, se había coronado Rey de Anar, relegando a su propio hijo que ya había sobrepasado la mayoría de edad, Celeste ante aquel descubrimiento le acusó publicamente de haber traicionado su propio Manifiesto que ella se había comprmetido a cumplir, el asustado e iracundo Thyr se defendió terriblemente a ojos de los Telts, con una respuesta cargada de ira y amenazas, viendose obligado a marchar humillado de Yarón tras manifestarse los dos Reyes Telts y toda la Corte en su contra y a favor de su amenazada Reina Consorte. Celeste había conseguido entonces todo lo que se había propuesto al ir a Yarón, excepto ironicamente lo único por lo que había sido mandada oficialmente, mejorar las relaciones entre los Telts y Anar, que a raiz de aquel incidente se volvieron más tensas que nunca.

La invasión nikeria y su primera Regencia:

Tres años después del nacimiento del nuevo Príncipe Heredero Celer murió el anciano Rey Qaydang I, suegro de Celeste, conviertiendose entonces su distraido y bastante incompetente marido, Yaiteng IV, en el único monarca Telt, aconsejado por un circulo de amigos bastante orgullosos pero poco dotados para la política. Aquello coincidió y agravó el estallido de una progresiva crisis en el Cumulo, el Janato Nikerio, la nueva tribu espacial Midgardiana establecida en las últimas décadas en el norte del Cumulo y parte del antiguo territorio del Janato de Silar, entró en un colapso económico. Desde hacia décadas los nikerios de arquetipo comerciante se habían adentrado en el Cumulo y habían iniciado relaciones diplomaticas con los Telts atraidos por sus riquezas naturales, los nikerios ya poseían ricas rutas comerciales de trans curvatura y enormes naves-fabrica que les hacían bastante nomadas e independientes en su busqueda de riqueza, durante muchos años los Nikerios se ganaron la atención del Reino Telt al ofrecerles materias primas de lujo en gran numero que el Cumulo apenas poseía (como la turquesa o el jade, que durante el Reinado de Yaiteng IV se convirtieron en minerales de moda para la decoración de los palacetes de la nobleza telt), así como tecnología manufacturada, la Corte de Yaiteng se entusiasmó con los Nikerios y se abrieron a su comercio, estableciendose numerosas embajadas nikerias y casas de la moneda en colonias telts donde se vendian sus productos a ciudadanos telts que intercambaban sus lotos telts por sporetas. Sinembargo la gestión nikeria pecó de avariciosa y con el paso de las décadas se formó en la economía nikeria una burbuja especulativa, al producir más materiales de los que los telts necesitaban y haciendose su corrupta elite con todo su restante capital, ante la seguridad de que los telts les darían mucho más con el comercio, esto hizo que poco después de la muerte de Qaidang I la economía nikeria, cada vez más alejada de la realidad, sufriese un pinchazo y se viniese abajo. Ante el peligro de que la esporta se devaluara los nikerios pidieron a grandes facciones de las regiones cercanas un rescate y a los telts que adoptasen completamente la spore, ante esta repentina exigencia los telts se negaron, temiendo los efectos que un rapido cambio monetario pudise tener para su enorme y compleja economía, por otro lado las facciones vecinas y nuevas acreedoras de los nikerios exigiron una investigación de la corrupta economía nikeria, estos dieron largas y acusaron a los telts de la especulación por haberles hecho creer que iban a comparar más productos de los acordados, así estas facciones, que ya tenía a los telts como un imperio renegado por sus excesos belicos durante los primeros siglos de su estadio espacial, les exigieron que rescataran la economía nikeria bajo la amenaza de no permitir el cambio del loto telt a la sporeta (lo que aislaria a los telts del comercio intergalactico), los nikerios pensaron que esta amenaza bastaría, pero nuevamente los telts sorprendieron negandose y siendo ellos los primeros en cerrar las casa de la moneda que gestionaban el cambio monetario, esto  terminó de derrumbar la economía nikeria que se encontraba sin dinero, saturada de productos y sin nadie a quien venderselos, mientras que las colonias telts, ricas y capaces de cultivar toda la tecnología orgánica que necesitaban, no sufrieron ningun problema con este cierre económico.Tres corruptos principes-capitanes nikerios consecutivos fueron asesinados por sus ciudadanos durante aquellos años, en acalorados enfrentamientos internos por el hundimiento de su ecnomía, hasta que llegó al poder al capitan de la nave más militarizada de la flota nikeria, este líder militar supo convencer a los clanes nikerios y a las facciones acreedoras de que la mejor solución a la crisis económica era la conquista por parte de la flota nikeria de todas las rutas trans curvatura del Cumulo y el aislamiento de las colonias telts del comercio espacial entre ellas para forzarlas a aceptar el rescate, nuevamente la tactica no funcionó, pues cada colonia telt generaba recursos naturales suficientes para auto abatecerse, y la telepatía telt hacía que las ordenes del gobierno de Yarón llegaran a cada colonia sin necesidad de un transito continuo de naves, entonces el nuevo líder nikerio, auto nombrado como Gran Príncipe de toda la flota, fue aún más lejos al iniciar una invasión con apoyo de sus facciones acreedoras a las colonias telts (dandoles estas dinero y tecnología para ello), saqueandolas hasta compensar todo lo que su economía había perdido. De aquella manera lo que había empezado como un pequeño problema económico fronterizo acabó por transformarse en la mayor invasión militar que el Reino Telt había visto desde los tiempos fundacionales de su Reino espacial, sin que la paralizda Corte Real de Yarón (distraida por su propia política interna) ni el poco diplomático circulo de amigos del Rey Yaiteng IV (quienes ni se molestaron en tratar de convecer a las facciones vecinas del engaño nikerio al menospreciar su autoridad), pudieran hacer nada para evitar la rapida cadena de sucesos que les llevó de pronto a la guerra.

El Reino Telt no estaba preparado para una guerra a gran escala, por aquel entonces era enorme y rico, con casi tantas colonias como en la actualidad, pero siglos de política desmilitarizada habían acabado con cualquier recuerdo de su antaño feroz ejercito de la Vida y las armas orgánicas que habían empleado para extinguir a los antiguos imperios del Cumulo que les confrontaron, el Reino llevaba mucho tiempo bastandose de su propio tamaño para disuadir a los pequeños demás imperios espaciales del Cumulo de atacarles. No poseían ninguna flota militar y apenas unos pocos reductos de caballeros telts en sus colonias, desprovistos de la mayor parte de sus fuerzas y armamentos casi a proposito por los Reyes Telts para evitar que sus lideres militares los emplearan en golpes de estado o guerras civiles, como las que habían protagonizado trescientos años atras, y que casi habían acabado con la Familia Real, cuando los tecnológicamente avanzados nikerios irrumpieron con armamento avanzado en las colonias telts, la única baza que tuvieron estás fue la resistencia de sus escudos de gravedad, pero incluso estos acabaron cediendo por la enorme cantidad de naves y soldados que los nikerios desplegaron, consiguiento en pocos años conquistar en una gran ofensiva desde el norte un gran número de sistemas centrales del Cumulo, hasta rodear y lanzar una gran y costosa campaña de asedio a Yarón, rompiendo sus defensas orbitales y siendo capaces sus naves de atacar su enorme capital, la Ciudad del Cosmos, cuyas potentes defensas resistieron casi tres años de bombardeos, quedando la enorme metropolis telt aislada del resto del planeta bajo una cupula de gravedad, lo que empobreció gravemente a su población.

Celeste se sintió enormemente alarmada por que la crisis con los Nikerios hubiera llegado tan lejos, así como de la irresponsabilidad de su marido y sus amgios de gobierno, quienes arrogantemente convencios de la superioridad de los telts se negaron a dialogar con los Nikerios, aún cuando la capital ya se veía perdida. Yaiteng IV directamente se desentendió de la defensa, dejando el asunto completamente en manos de sus tres amigos, prefiriendo distraerse del deprimente futuro que le aguardaba al Reino pasando el tiempo en compañía lúdica de sus Consortes y asistiendo al Teatro y la Ópera del Sagrado Palacio, hasta que sus amigos fueran capaces de expulsar a los Nikerios del planeta. Celeste trató de aprovechar estos momentos de ocio que su marido quiso pasar con ella para aconsejarle y ofrecerle sus ideas para hacer frente a los Nikerios, pero al escucharla Yaiteng IV entró en colera, no sólo por el deseo de su Reina Consorte de hablar de política (que tenía como un tema tabú con sus Consortes) sino por la sugerencia de Celeste de firmar una paz blanca que diera a los telts tiempo para prepararse mejor para la guerra, Yaiteng consideró esa posibilidad una humillación para los Telts y para la Sagrada Corona de la Vida, y estuvo a punto de romper la Alianza matrimonial que tenía con Celeste como castigo, de no ser por la oportuna intervención de su Consorte Yohwan, quien fue capaz de calmar el enfado del Rey y hacer que perdonara a Celeste a cambio de que esta no volviese a sacar dichos temas de conversación (intervención que Celeste siempre agradecería y que según los historiadores está detrás de que en el futuro Celeste tuviera a Yohwan entre las personas de mayor confianza de su gobierno, y como cercano aliado político). A partir de este momento también Yaiteng IV prefirió pasar más de su tiempo libre con Yohwan, cuya afición por la música y la Ópera animaban al deprimido Rey, llegando durante estos años de asedio a ser capaz de entablar Conexiones armónicas estables con Yohwan y dar a luz como consecuencia de estas a una segunda larva telt que también heredó el Sello del Atributo Bios, el Príncipe Real Alek, cuyo nacimiento en mitad del asedio paso más desapercivido que el de su hermanastro mayor, pero que igualmente fue motivo de celebración y sirvió para que Yaiteng IV elevase finalmente a su padre Yohwan a la cateogría de Consortes Reales (volviendo así a ser cuatro).

Mientras dentro de la cúpula transcurrían estos sucesos políticos, a pesar de la inicial incapacidad de la enorme flota y ejercito nikerio por romper las defensas gravitacionales de la ciudad, amplificadas por la magia del Punto Cosmico y de las reliquias del Rey de la Vida, los ejercitos telts de las colonias que fueron ordenados venir por los tres amigos del Rey para romper el asedio fracasaron, siendo consecutivamente derrotados en cortas batallas por las superiores fuerzas nikerias, mientras los ejercitos del interior de la ciudad trataban de reforzar la Cúpula de los constantes ataques, pero tras años de esfuerzo se vieron incapaces por su escaso número de proteger eficazmente todo su perimetro, y finalmente tras un masivo ataque por saturación a uno de los puntos más escasamente protegido, la cúpula se sobrecargó y cedió lo que supuso que por vez primera en la historia un ejercito extranejero irrumpiese dentro de la Ciudad considerada Capital del Cosmos civilizado por los Telts, lo que supuso un golpe ideológico terrible para la especie y su Reino.

Tras tres años de asedio e incomunicación los distritos de la ciudad más próximos a las murallas que sustentaban la cúpula de gravedad, se encontraban en una situación decadente, la avalancha de refugiados telts desde el campo de Yarón tras la entrada de los nikerios en el planeta (y antes los procedentes de las colonias norte conquistadas), sumado a lo muy centradas que el gobierno de los tres amigos del monarca estaba en defender la defensa de la ciudad frente a los trabajos de abastecimiento y organización de su población, hicieron que gran parte de los distritos de la ciudad se convirtieran en una superposición de edificios de morivundos árbol-morada, medio putrefactas, poco hiegiénicas, sobre pobladas y con estrechas y pestilentes callejuelas por las que apenas podía transitar la población al necesitar construirse más edificios para alojar a todo el mundo. Cuando el ejercto Nikerio irrumpió y se hizo con el control de la Ciudad provocaron graves destrozos y matanzas inintencionadas al abrirse paso por a través de estos saturados barrios, provocando incendios con sus armas que se extenderion facilmente, llevándose por delante buena parte de las humildes barriadas que fruto del caos político de los años siguientes y de la endeble madera con la que estaban construidos serían pasto de las enfermedades, el saqueo, el fuego, la desnutrición y las inundaciones derivadas de las lluvias que cayeron tras perderse la cúpula de gravedad, lo que causó la muerte de una buena parte de la población telt del planeta.

La conquista Nikeria supuso también un brutal saqueo y destrozo a causa de la entrada de vehiculos militares y el estallido de fuegos menores descontrolados, en los históricos Sagrados Palacios, también en madera pintada, que formaban la sede del Rey de la vida y su gobierno en el centro de la Ciudad. El propio Rey de la Vida Yaiteng IV apenas pudo escapr en el último momento de la invasión gracias a la pericia de la propia Celeste, quien tras pasar aquellos tres años ideando una manera de escapar en caso de colapso de la cúpula, pudo sacar del planeta a la Familia Real y al gobierno por medio de una pequeña nave oculta durante el caso de la invasión, pero a costa de que sólo pudiera escapar el Rey Yaiteng IV, sus dos hijos, la propia Celeste, sus cuatro Consortes Reales y los tres fatidicos amigos del gobierno del Rey, siendo el resto de la Familia Real, el Gobierno y los empleados del Sagrado Palacio tomados presos sin remedio por los invasores, quienes los usarían como rehenes durante el resto de la guerra, así como a todos los tesoros, reliquias y patrimonios del Palacio que fue saqueado a conciencia por el Gran Príncipe Nikerio (salvando Yaiteng IV antes de huir únicamente las reliquias reales de su antepasado Yaiteng I, pero no las copias de las mismas de su padre Qaydang, el Libro de Linaje de los Ying y el Tesoro del Reino donde se encontraban todo el capital del Reino Telt, y cuya salvación sería crucial para seguir financiando la defensa).

No sin problemas la nave que preparó Celeste pudo llegar hasta el Reino Eneiro, por entonces una facción neutral en el conflicto e ignorada por los Nikerios más interesados en saquear las colonias telts. Refugiandose de esta manera la Familia Real telt en Anar, tanto por ser aliados suyos por el vinculo entre Yaiteng IV y Celeste, como por ser un planeta historicamente inconquistable. Celeste demostraría a partir de este momento una habilidad excepcional para manejarse en la diplomacia y las intrigas tanto de la Corte en el exilio telt como de la política de su Reino natal, ababó rápidamente sobresaliendo políticamente ante el vació de poder del reducido y debilitado gobierno Telt, y al ser la única que logicamente sabía como tratar con los eneiros. Con hábiles y educados desaires contra su padrastro, quien se encontraba muy temeroso e iracundo porque Celeste hubiera vuelto tras su discusión en Yarón y pensando que nuevamente quería quitarle la corona, logró provocar que Thyr iniciara una acalorada discusión ante el Rey en la que amenazó con aliarse con los Nikerios para arrestar a Celeste, igual que había hecho años atrás contra su padre. Yaiteng IV se sintió entonces enfurecido y temeroso con su suegro al verle como un traidor y decidió apoyar a su esposa cuando esta rodeandose de apoyos entre sus antiguos partidarios políticos Eneiros opositores de Thyr, logró triunfar en un golpe de estado palaciego que derrotó al debilitado Thyr y su gobierno, obligandole a abandonar el poder, castigandole entonces Celeste de la misma manera que él inicialmente quiso hacer con ella, obligandole a tomar los habitos en el mismo templo de la capital donde Celeste permaneció dos años encluastrada, siendo ahora él quien permaneció el resto de su vida allí custodiado por las sacerdotisas y soldados aliados de su hijastra, no volviendo a causar desde entonces más problemas a Celeste. A pesar de su impegable golpe que la llevó al poder de su Imperio natal (aunque oficialmente no fue ella, sino el Rey Yaiteng IV quien lo dirigió con escusa de la traición de Thyr), Celeste se negó ante sus partidarios a asumir la corona eneira que le solicitaron, al declarar que había jurado hacer cumplir el Manifiesto de Thyr, se encargo de liberar del Palacio a su querido hermanastro Kahydan (por entonces ya mayor de edad pero muy retraido e intimidado por su dominante padre) y entregarle a él la corona Eneria, siendo a partir de entonces un incondicional y cercano aliado de Celeste, este gesto sólo hizo aumentar la fama de Celeste entre el pueblo enerio, viendola como líder honorable y piadosa hacia su familia, guardandole los eneiros mayor fidelidad que a su propio nuevo Rey (el cual nunca se sintió envidioso por ello al ser el primero en admirar a su hermana casi como a una diosa libertadora).

Ante todos estos bruscos cambios políticos que siguieron a su llegada, Yaiteng IV continuó sintiendose estresado y deprimido por la invasión nikeria sucedida, por lo que una vez la supuesta amenaza de Thyr para su familia desapareción, confió en su esposa Celeste para organizar las relaciones de su Corte en el exilio con el nuevo gobierno de Anar. Aprovechando Celeste este encargo real para reorganizar junto a su hermano el gobierno y la defensa de su planeta e imperio natal, y preparlo para enfrentar a los Nikerios una vez estos se enteraron de donde se encontraba el Rey de la Vida, pero esta exesiva confianza y poder político depositado en la Reina Consorte desagradó a los tres amigos telts de Yaiteng IV, quienes a pesar del fracaso de su dirección de la defensa de Yarón seguían contando con la confianza del Rey de la Vida y temían que la Reina Consorte pudiera hacerles sombra, por lo que conspiraron contra ella y trataron de poner a Yaiteng IV en su contra, palabras que por suerte el Rey desoyó gracias a que discretamente su fiel Consorte Yohwan desmontó aquellas mentiras.

La solución de estos problemas no hizó olvidar al Rey telt el peso de su exilio, Yaiteng IV se sentía humillado por como su reinado había provocado la caida de su Reino que siempre había creido invicto, ahora estaba ocupado y saqueado por bárbaros exteriroes, aquellos pensamientos hicieron que se aislara del mundo y se negara a comer con la escusa de que deseaba meditar tras lo ocurrido, únicamente quiso pasar algún tiempo alegre en compañía de sus consortes e hijos a los que prohibia hablar de la invasión o cualquier otro asunto que perturbara la paz, pero este tiempo más que una distracción como todos pensaron erá una despedida, pues secretamente el Rey de la Vida había decidido dejarse morir, lo que logró antes de lo esperado a finales de aquel mismo año con la llegada del frio invierno eneiro para el que los telts no estaban biologicamente bien preparados, reconociendo en su lecho de muerte ante su incredula Corte a su primogenito Celer, de entonces sólo ocho años (4 años biológicos para un telt) como nuevo Rey de la Vida, en cuyo nombre gobernarían hasta que cumpliera la mayoría de edad telt (30 años) un Triunvirato de Regencia compuesto por sus aún tres mejores y fatidicos amigos, los cuales inmediatamente murió el Rey impusieron un estricto luto en la Corte en el exilio, que sólo camuflaba la terrible lucha por el poder desatada ahora que había desaparecido la estable figura del Rey.



Sin terminar